Contrapunto contemporáneo

Alexandre Lenoir. Par la force des choses

Del 25 Marzo al 24 Agosto 2026
Portrait d’Alexandre Lenoir
© Adagp, Paris, 2026 © photo Charles Roussel
Alexandre Lenoir, nacido en 1992, pinta principalmente paisajes atravesados por personajes a menudo fantasmales, indiferentes al espectador. Sus pinturas se realizan a partir de fotografías que él mismo elige como recuerdos de momentos felices, aunque dominados por una naturaleza imperiosa a la que deja una parte de arbitrariedad. En lugar de representar fielmente la naturaleza, busca una alquimia que dé lugar a obras que parecen haber sido creadas espontáneamente, casi sin la intervención del artista. De estas escenas familiares bañadas por una luz deslumbrante emana una melancolía sorprendente. Con motivo del 16º contrapunto contemporáneo en el Museo de la Orangerie, Alexandre Lenoir presenta cuatro lienzos inéditos.

Lenoir trabaja a partir de instrucciones que se da a sí mismo o a asistentes que no son pintores, sobre imágenes transformadas por el tiempo, tanto el transcurrido entre la toma de la fotografía y la pintura como el necesario para su lenta realización. Procede mediante innumerables capas de pintura, de más claras a más oscuras, aplicadas sobre una multitud de pequeños trozos de cinta adhesiva que ocultan y luego liberan el lienzo, traduciendo sin efectos “románticos” la imagen proyectada a partir de la cual pinta.

Alexandre Lenoir: “Todo comenzó con un lienzo titulado Les Cévennes, en el que, para representar la superficie del agua y sus reflejos, tenía que encontrar una forma de aplicar el menor número posible de pinceladas. Entonces entraron en escena las cintas adhesivas, que eran una forma de preparar el terreno para mis aguadas de pintura, que pasaba lateralmente sobre el lienzo como una impresora. Al final, cuando retiré las cintas adhesivas, vi una imagen como si la hubiera soñado, cuya arquitectura y marcos estaban presentes en el origen, pero en cuyo interior la pintura ocupaba todo el espacio. Posteriormente, desarrollé una relación muy íntima con este método translativo que me lleva a ocultar, cubrir y luego descubrir. En resumen, es una forma de revelación que puede evocar el revelado en la fotografía. Esto me permite dejar un espacio de libertad al espectador que mira el lienzo al final, porque no quiero ser el único que le imponga la imagen”.

En esto, la ambición del pintor coincide con la de Monet de trabajar la percepción, lo invisible: “He vuelto a retomar cosas imposibles de hacer, escribía Monet a Gustave Geffroy el 22 de junio de 1890, agua con hierba que se ondula en el fondo [...] es admirable de ver, pero es una locura querer hacerlo. ¡Al fin y al cabo, siempre me enfrento a estas cosas!”. (Carta citada en Gustave Geffroy, Monet, sa vie, son œuvre [1924], París, Macula, 1980, p. 30).
Alexandre Lenoir experimenta la tensión entre un realismo afirmado y unos procesos de creación tan elaborados como experimentales. Trabaja “la acción de ver” en relación con el gesto que va a crear la imagen, el gesto del agua, el del árbol, organizando una especie de ecosistema comparable al que deseaba Claude Monet al inventar las “grandes obras”: “Me tentó la idea de emplear en la decoración de un salón este tema de las Nymphéas (Los nenúfares): transportado a lo largo de los muros, envolviendo todas las paredes con su unidad, habría proporcionado la ilusión de un todo sin fin, de una ola sin horizonte y sin orilla.” (Claude Monet citado por Roger Marx, “Les Nymphéas de M. Claude Monet, Gazette des beaux-arts, junio de 1909).

“Cuando volví a descubrir Los nenúfares”, explica Lenoir, “me impresionó la forma en que el agua se movía al ritmo de la luz cambiante de las salas de exposición. De hecho, la materia de los lienzos era tal que la luz a veces se adhería a ella y enseguida se deslizaba, creando en mi ojo el movimiento constante del agua. La pintura como entidad viva me interesa mucho. A fuerza de gestos repetitivos y sus imprevistos, la vida del taller siempre produce una imagen que me sorprende, pero que encarna plenamente el agua de los lienzos que voy a presentar en la exposición”.

Se pregunta qué significa ser pintor y es sin duda este cuestionamiento el que se percibe en sus pinturas complejas, a pesar de su apariencia evidente. Le gusta recordar la frase del artista Niele Toroni “Trabajar para que la pintura trabaje por sí misma”, que él se impone como regla que hay que respetar y transgredir.

  1. Lunes 9h00 - 18h00
  2. Martes Cerrado
  3. Miércoles 9h00 - 18h00
  4. Jueves 9h00 - 18h00
  5. Viernes 9h00 - 18h00
  6. Sábado 9h00 - 18h00
  7. Domingo 9h00 - 18h00
Museo de la Orangerie
Jardín de las Tullerías, Place de la Concorde (lado Sena) 75001 París
Mapa e itinerario
Tarifs
Tarifa completa con sello de tiempo
12,50 €
Tarif réduit horodaté
10 €
Enfant & Cie
10 €
Menores de 18 años, menores de 26 años residentes en la UE
Free
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